«No es verdad, ángel de amor…»

 
 

 

 

El Don Juan de José Zorrilla es una de las obras teatrales más representadas estos días en las ciudades españolas. Un drama donde se dan cita los vivos y los muertos y cuya acción transcurre, en parte, en un cementerio. Su vinculación con la fecha de Todos los Santos (día 1 de noviembre) y de Todos los Difuntos (día 2 de noviembre) es muy clara. Existen multitud de versiones de la historia de este truhán mujeriego que tiene mejor o peor suerte al finalizar sus dias, si bien la de Zorrilla es junto con el Burlador de Sevilla de Tirso de Molina y el Don Juan de Molière el más conocido del ámbito literario. 
Precisamente el origen del mito se sitúa por parte de la mayoría de entendidos en la obra de Tirso de Molina (datada en la primera mitad del siglo XVII) si bien hay quien ha querido econtrarlo en el renacimiento italiano. Mayoritariamente, la figura de Don Juan conquistador, truhán, arrogante y chulesco es español. 

También hay algunos estudiosos que defienden que este personaje arquetípico ya estaría presente de manera incipiente en otras obras. Su influencia ha sido tal que incluso ha inspirado obras en otras disciplinas como la ópera Don Giovanni. Lorenzo da Ponte la creo en 1787 y fue nada menos que Mozart quien compuso la música que acompaña a la historia. En esta ópera el carácter religioso de la obra se difumina para dar más foco al seductor. 

 

 

En 1844 llega la obra de Zorrilla que presenta un elemento muy novedoso que es la pérdidad de la batalla del personaje contra si mismo. Don Juan fracasará ante su propia personalidad y lo hará por amor. Será precisamente el amor el que le salve, una vez ya fallecido eso sí. La creencia en la resurrección y el acceso al cielo serán el premio a la transformación del personaje y al amor real y absoluto que le profesa Doña Inés. La obra de Zorrilla se hizo tan popular que su autor escribió en sus memorias que «‘Don Juan’ no me deja ni envejecer ni morir» y que por esa obra se ha convertido «en el poeta más conocido hasta en los pueblos más pequeños de España». En vida, Zorrilla disfrutó del éxito de esta obra dramática innovadora en los escenarios de la época. 

Existe un punto a destacar en el debate que aún se mantiene alrededor de la obra de Don Juan, el propio mito y el donjuanismo. Este concepto implica ya la pérdida del peso trascendental que tiene la relación del amor y la muerte en la obra de Zorrilla. Hablaríamos solo del seductor, del soberbio pero no de la historia como mito que entronca con esa profundidad religiosa y moral que le otorga en vallisoletano.  Por cierto que José Zorrilla descansa en su ciudad natal, en Valladolid pero antes lo hizo en el cementerio Sacramental de San Justo, en Madrid. 

Desde hace ya algunos años hay ciudades españolas que recuperan la representación del Don Juan de Zorrilla alrededor del día 1 de noviembre: Sevilla o Alcalá de Henares entre otras. También es tradición que la Matritense acoja en su salón de actos la lectura dramatizada de esta obra por parte de la agrupación Tiempo de Poesía. Un año más, gracias por traernos la universalidad del texto romántico por excelencia. Dejaremos al Tenorio descansar pero esperemos que el próximo año podamos disfrutar de nuevo de esta dramatización tan respetuosa y elaborada.